Qué esperar de un psicólogo

Cecilia Montiel Nava, M.S., C.A.S.
Psicóloga Infantil

Cuando una persona decide buscar ayuda de un psicólogo, usualmente esta decisión implica cierto grado de aprehensión y desconfianza hacia el proceso terapéutico. A diferencia de las ciencias medicas donde los tratamientos son tradicionales y la mayoría de las veces involucran uso de medicación o intervenciones quirúrgicas que otras personas además del paciente pueden observar, el tipo de tratamiento ofrecido por psicólogos y psiquiatras es algo más personal y privado, donde las personas sienten que no pueden comentarlo abiertamente con otros, por miedo a lo que las otras personas puedan pensar de ellos debido a las diversas connotaciones culturales asociadas a ir al psicólogo, o “loquero”.
Debido a esta privacidad inherente al proceso terapéutico, es muy fácil que las personas que asisten al psicólogo se encuentren en una situación desagradable, o recibiendo un tipo de tratamiento o atención que no es la que esperaban. En su mayoría, las personas no tienen suficientes herramientas para determinar si el psicólogo al que asisten es adecuado o no.
A continuación describo algunas características que debería tomar en cuenta si va a buscar tratamiento psicológico. Usted esta en su derecho de hacer cuantas preguntas crea necesarias. Recuerde que esta invirtiendo tiempo, dinero y compartiendo su vida y preocupaciones con otra persona. ¿Si fuera a invertir tiempo o dinero en alguna otra cosa, no preguntaría Ud. acerca de los beneficios, las desventajas, y muestras de éxito de dicha inversión? Pues con su terapeuta se debe sentir de la misma forma.

  1. Es importante que usted sepa que tipo de especialidad tiene el psicólogo que Ud. esta viendo. Por ejemplo, si tiene problemas de depresión, o tiene un niño con dificultades académicas, una de las primeras cosas que debe hacer es preguntar a su terapeuta que experiencia tiene él o ella trabajando con este tipo de población o problema. No es conveniente asistir a un psicólogo sin suficiente experiencia o que desconozca el problema que Ud. tiene; de la misma forma que no seria conveniente ser la primera persona que un doctor opera.
  2. Adicionalmente, le interesaría saber que tipo de entrenamiento tiene esta persona en tratar las dificultades que Ud. presenta. Si necesita terapia de pareja, pregúntele a su terapeuta donde aprendió él o ella a trabajar con parejas. Esta pregunta le ayudará a determinar si las experiencias que ha tenido su terapeuta, son parecidas a la que Ud. esta atravesando actualmente.
  3. Es importante que luego de una evaluación (la duración de la evaluación varia dependiendo del terapeuta, del paciente y del problema en especifico), el psicólogo le dé un diagnóstico. Un diagnóstico es parte fundamental del proceso terapéutico. Imagínese que Ud. vaya al doctor por un dolor de cabeza, y el doctor le recete aspirina sin siquiera haberle hecho ningún examen, en este caso el médico estará tratando el síntoma sin preocuparse de que lo esta causando. En psicología es igual, antes de comenzar un plan de tratamiento, el psicólogo debe tener en sus manos y compartir con el paciente un diagnóstico que explique por que el paciente en cuestión se está comportando/sintiendo de esa manera.
  4. Si el terapeuta le dice que es necesario realizarle una evaluación psicológica, pregúntele que para qué se va a realizar la misma y cuál es la duración de la misma. Esto es especialmente importante para los padres que llevan a sus niños a consulta, y quienes tienen todo el derecho de saber la razón para tal evaluación, es decir qué se está buscando con esa exploración. Luego de que la evaluación se culmine, el paciente (o los padres) deben discutir los resultados de dicha evaluación con el psicólogo. De dichos resultados, se va a derivar el plan de tratamiento.
  5. Antes de comenzar cualquier tratamiento psicológico, pregúntele a su terapeuta cuanto tiempo (aproximadamente) va a tomar el tratamiento, y qué se está buscando con el tratamiento. Es importante aclarar los objetivos del tratamiento, y como se puede saber si hay mejoría. También es importante aclarar desde un principio la frecuencia de las sesiones; si van a ser una vez a la semana, dos veces a la semana, una vez cada quince días, etc. Usualmente los tratamientos más efectivos, involucran sesiones una o dos veces a la semana, pero esto varía dependiendo del paciente y del problema.
  6. La duración de las sesiones tanto de evaluación como de tratamiento varían dependiendo de la edad del paciente, del problema y del tipo de evaluación o tratamiento. Sin embargo, la duración estándar de las sesiones es de cuarenta y cinco minutos a una hora (45-60 min.).
  7. En algunos casos, en los cuales los pacientes presentan problemas maritales o de insatisfacción sexual, es probable que el terapeuta les recomiende realizar ciertos ejercicios de estimulación. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia, los ejercicios se deben realizar con el terapeuta como pareja.
  8. Los psicólogos por su formación profesional no deben medicar, sin embargo a veces pueden referir a los pacientes a un medico (psiquiatra, neurólogo, pediatra, internista) para que le hagan una evaluación para ver la pertinencia de utilizar medicación para ayudar a mejorar ciertos síntomas. Como seres humanos que somos, no podemos descuidar ni quitarle importancia al aspecto fisiológico de nuestro organismo. Ud. puede preguntarle a su terapeuta, si en su caso en particular, no hay medicinas que puedan ayudarlo(a). En el caso de algunos trastornos de ansiedad, o en algunos casos de hiperactividad en niños; ensayos cortos con medicación pueden ayudar al tratamiento psicológico, y potenciar el efecto del mismo. En términos generales, la experiencia terapéutica, debe ser considerada y vivida como un proceso de crecimiento personal, donde cada persona se debe sentir cómoda con lo que esta haciendo, y no maltratada o insatisfecha con los servicios brindados. En el caso que luego de considerar los planteamientos anteriormente expuestos, Ud. decida que su terapeuta no esta llenando sus expectativas, convérselo con el/ella, y si aun así no se siente cómodo(a), busque otro terapeuta que justifique su esfuerzo.
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